Aug 24
Diez inmigrantes consiguen la legalización de sus papeles
Denunciar a los empresarios por el incumplimiento de la ley, ha sido la manera de que diez de 14 solicitantes hayan conseguido formalizar sus papeles.
Sin embargo, la cifra es poco significativa ya que en Catalunya residen más de 207.000 extranjeros sin papeles. La ley ofrece a los extranjeros sin documentos la concesión de un permiso de residencia temporal como moneda de cambio por colaborar con la inspección de Trabajo y la Seguridad Social. La medida está pensada para luchar con eficacia contra la economía sumergida que se nutre de extranjeros sin documentos.
La hostelería y la construcción son los dos sectores laborales a los que pertenecen los extranjeros que denunciaron a su empresa. Por nacionalidades, según datos de CCOO, los inmigrantes a los que se les tramitó el permiso de residencia tras la denuncia son tres venezolanos (dos en hostelería y uno en construcción); un rumano (conductor de camión); tres colombianos (construcción); un marroquí (construcción), un ecuatoriano (restauración) y un chino (también en el sector de la hostelería). Otros cuatro expedientes no prosperaron al no cumplirse los requisitos necesarios.
En lo que va de año, CCOO ha contabilizado ocho casos de extranjeros que han denunciado a las empresas donde trabajan. Sus expedientes están pendientes de la inspección de Trabajo.
Posibilidad poco usada
Sin embargo, el grado de utilización de esta posibilidad legal es ínfimo. El secretario de inmigración de CCOO, Ghassen Saliba, lo atribuye a diversos motivos. En primer lugar, según Saliba, a un inmigrante que acaba de recalar en España sin documento ninguno no se le ocurre, ni por asomo, denunciar al empresario que le da un trabajo, aunque sea en claro régimen de explotación. “Muchos piensan que ese empresario que les he empleado les está haciendo un favor cuando, en realidad, les está explotando”, explica Saliba.
Además, su larga experiencia al frente de la secretaria de inmigración le ha permitido constatar que los extranjeros desconocen esta posibilidad legal. El miedo a ser expulsados del país es también un condicionante muy importante a la hora de emprender este camino. “Es cuando llegan al sindicato denunciando graves problemas con los empresarios y condiciones de trabajo muy precarias cuando les informamos de este supuesto”, argumenta Saliba, quien, aún así, reconoce una utilización mínima de esta posibilidad.
Inspecciones lentas
Para el secretario de inmigración de CCOO, el sistema no funciona bien como consecuencia de la lentitud con la que trabaja la inspección de Trabajo. “En algunas ocasiones, entre la denuncia del trabajador y el día en que el inspector pasa por la empresa para constatar los hechos pueden pasar entre tres y cuatro meses”, afirma Saliba, para añadir que esta dilación va en contra de los intereses del empleado inmigrante.
Otra de las críticas al sistema que hace el secretario de inmigración de CCOO hace referencia al pésimo, por no decir inexistente, funcionamiento de la inspección de trabajo en Lleida, Girona y Tarragona en materia de control del empleo irregular de extranjeros sin documentos ni contrato.
Extraído de:
Si se Puede - El Periódico de la Integración
24/08/2007





























